A pesar de empezar a acostumbrarme a que no haya persianas en estos países europeos y que yo, que siempre duermo en la más absoluta oscuridad, me despierte con los primeros rayos de luz del día, hay una cosa que no sé si me va a llegar a molar del todo ...... a las almohadas belgas les falta un trozo. Giras la cabeza de un lado para otro y ya tocas el colchón y eso no mola nada. Pero bueno... tiempo al tiempo, como con todo!
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